El espacio puede respirar. La luz puede vagar. El retiro y el encuentro encuentran aquí un sereno equilibrio.
Esta casa se extiende en dos plantas y combina amplitud, estructura y ligereza en una superficie habitable de unos 250 m². Un total de cinco habitaciones, entre ellas cuatro dormitorios y dos cuartos de baño, conforman un concepto de vida que combina apertura, privacidad y adecuación para el uso cotidiano. El estado de conservación y una renovación en 2026 confieren al conjunto una base clara y contemporánea.
La entrada aparece deliberadamente ambientada: una zona de entrada con un llamativo sistema de puertas conduce al vestíbulo, desde el que las habitaciones se abren de forma natural. Transiciones fluidas caracterizan el nivel principal, en el que el salón, el comedor y la cocina aparecen como un paisaje vital coherente. Los grandes ventanales y las puertas que dan al patio permiten que la luz del día inunde las habitaciones y cree una conexión directa con el exterior. La terraza, el jardín y la zona de la piscina aportan tranquilidad, libertad y una veraniega naturalidad al espacio vital.
La cocina es una zona independiente pero integrada, complementada por un comedor que retoma el ritmo de la casa. Un aseo de invitados completa funcionalmente el nivel. La escalera conduce a la zona superior, donde se encuentra la zona privada con cuatro dormitorios y dos cuartos de baño. Esto crea flexibilidad para la familia, los invitados o las oficinas en casa, apoyada por planos de planta claros y una agradable sensación de espacio.
El concepto continúa también en el exterior: zonas ajardinadas, terraza y balcón crean diferentes lugares para retirarse, socializar y disfrutar de las vistas. Dos plazas de aparcamiento y un garaje completan el conjunto. No se trata sólo de un espacio habitable, sino de un hogar confortable, abierto e íntimo.