Más que una finca. Un lugar que perdura.
Hay inmuebles que impresionan.
Y hay lugares que nunca se olvidan.
Esta excepcional finca cerca de Ses Salines pertenece, sin duda, a la segunda categoría. Enclavada en una parcela de unos 15 000 m², rodeada por el paisaje autóctono del sur de Mallorca, aquí se crea una forma de vida que apenas se puede describir con palabras.
Ya el trayecto hasta llegar es toda una experiencia. Al pasar junto a olivos centenarios, se abre la vista hacia una finca que se integra armoniosamente en la naturaleza y que, al mismo tiempo, impresiona por su arquitectura atemporal. Desde el primer instante surge esa rara sensación de haber llegado a tu destino.
No en una casa.
Sino en un lugar al que se llama hogar.
Donde la luz, el espacio y la tranquilidad se funden en uno
En unos 400 m² de superficie habitable se despliega un concepto espacial cuidadosamente diseñado que combina la amplitud con la elegancia acogedora. Las transiciones fluidas entre las distintas zonas aportan ligereza, mientras que los ventanales que van del suelo al techo hacen que el paisaje mediterráneo se convierta en parte integrante de cada estancia.
Cuatro elegantes dormitorios y tres baños equipados con materiales de alta calidad ofrecen espacio suficiente para la familia y los invitados. Los materiales nobles, la moderna domótica y una calidad de acabado excepcional garantizan que el lujo nunca resulte ostentoso, sino que se perciba como algo totalmente natural.
La verdadera vida comienza al aire libre
La auténtica magia de esta finca se despliega al aire libre.
Las amplias terrazas, un jardín mediterráneo diseñado con mucho cariño y la elegante piscina de agua salada crean un ambiente que recuerda a un resort boutique privado. Aquí, el día comienza con un café bajo el sol de la mañana y termina con una copa de vino, mientras los últimos rayos de sol bañan la naturaleza de un cálido tono dorado.
Son precisamente estos momentos los que hacen que Mallorca sea tan especial.
Y es precisamente para estos momentos para los que se ha creado este hogar.
Una vista que te conmueve cada día de nuevo
En la amplia azotea te espera una sorpresa muy especial.
Desde aquí, la vista se extiende sobre las suaves colinas del sur hasta el mar y las montañas en el horizonte. Cuando el sol se pone lentamente y tiñe el cielo de cálidos tonos dorados, anaranjados y rojizos, una hermosa vista se convierte en una experiencia inolvidable.
Un lugar en el que, de repente, el tiempo deja de importar.
Construida para quienes aprecian la calidad
Esta finca, construida en 2018, combina la arquitectura tradicional mallorquina con el confort más moderno. Calefacción por suelo radiante, aire acondicionado, chimenea, tecnología domótica y numerosos detalles de acabado de alta calidad crean un hogar que satisface las más altas exigencias en cualquier época del año.
Cada detalle se ha diseñado con el objetivo de combinar belleza, funcionalidad y durabilidad.
Disfruta de la tranquilidad. Tenlo todo a tu alcance.
Por muy aislada que parezca esta finca, la vida está muy cerca.
Las maravillosas playas del sureste, las encantadoras callejuelas de Santanyí y los populares restaurantes y cafeterías de Ses Salines se encuentran a solo unos minutos. Aquí disfrutarás de una privacidad absoluta sin tener que renunciar a las ventajas de una de las regiones más populares de Mallorca.
Un hogar para momentos especiales
Esta finca está pensada para personas que buscan algo más que una propiedad excepcional.
Para personas que quieren crear recuerdos.
De largas tardes de verano con amigos.
A comidas familiares al aire libre.
A las tranquilas horas de la mañana, en las que no se oye nada más que el viento entre los olivos.
Porque, al fin y al cabo, no compramos una propiedad.
Elegimos un lugar donde desarrollar nuestra vida.
Un refugio.
Un remanso de paz.
Un pedazo de Mallorca que no solo se posee, sino que se vive cada día de nuevo.